Cómo elegir un fondo de inversión a largo plazo

«La mayoría de personas sobrevalora lo que puede hacer en 1 año e infravalora lo que puede lograr en 10» – Bill Gates.

En primer lugar: Situar expectativas

La bolsa no es lo ideal para llegar y pegar el pelotazo, la bolsa es lo ideal para obtener un enriquecimiento gradual fruto del esfuerzo. Si lo que uno busca es hacerse millonario a toda costa en poco tiempo, está soñando. A menudo nos llegan consultas acerca de cómo obtener ingresos vía dividendo mensual con los que “retirarse de trabajar”… Eso es algo que no es imposible, por supuesto, pero requiere enormes dosis de tiempo y de paciencia. Décadas generalmente. Por ejemplo, una ganancia de 3000€/mes vía dividendo requiere, si lo que se desea es tener una cartera bien diversificada, acumular un patrimonio invertido lo suficientemente grande y que para inmensa la mayoría de las personas requerirá un esfuerzo y una estrategia de inversión aplicada durante años.

Es cierto también que posible lograr resultados más extremos a través de la concentración de la inversión en muy pocas acciones, pero esto tampoco es lo recomendable para el común de los mortales en aras de la diversificación y de la adecuada asignación de activos.

Sin embargo, y contrariamente a lo que la inmensa mayoría del público piensa, la bolsa es un mecanismo excelente para la inversión conservadora. ¡¡¿Cómo?!! ¿La bolsa es “conservadora”? Pues como explicó Jeremy Siegel en su mítico libro Guía para invertir a largo plazo, así es. Para la inmensa mayoría de los inversores particulares, gente normal, carteras que empiezan de manera pequeña/mediana y que pretenden controlar los riesgos, es así porque se pueden invertir pequeñas cantidades en muchos valores diferentes, poco a poco (promediando las aportaciones regularmente y aprovechando las caídas de bolsa) y con paciencia.

Huelga decir que los costes de negociación, de entrada, de salida, etcétera, son mucho menores al invertir en bolsa que los costes asociados al mercado inmobiliario, al de capital riesgo y, por supuesto, al de la apertura de nuevos negocios. Para un trabajador normal de clase media invertir en bolsa es simple y cómodo, ya que se pueden invertir cantidades pequeñas con mucha facilidad. Contrariamente a lo que se cree y se piensa en España, tan amantes del ladrillo como somos, la bolsa permite una inversión mucho más conservadora que la del mercado inmobiliario (que suele ser con apalancamiento, es decir, comprando con un dinero que debes —hipoteca—). Sin embargo, la percepción de la mayoría es la de que se trata de un “casino” y de un “juego”.

Todo lo señalado anteriormente, como se puede ver, no responde a las características necesarias para los que buscan el pelotazo. De hecho, por poner un ejemplo, en la famosa “Lista Forbes” lo que principalmente encontraremos son los fundadores de lo que luego han sido grandes o enormes empresas así como los nombres de los inversores iniciales en las mismas.

Cómo nos comportamos en España respecto a los fondos de inversión

La verdad es que los siguientes datos —muy de corto plazo— dan cuenta de cómo nos dejamos llevar por las noticias y el ruido informativo: en 2018 año (que concluyó con el diciembre más bajista desde 1931) sucedió que los 4 últimos meses del año se produjeron reembolsos en los fondos por valor de +3.800 millones de €. A partir de ahí muchos analistas vaticinaron un mal año para 2019. Sucedió todo lo contrario: 2019 ha sido un excelente año para los que estaban invertidos. Sin embargo, en 2019 sólo hubo 750 millones de euros de entradas netas, a pesar del buen comportamiento de las rentabilidades.

Es decir, podemos afirmar que muchos «inversores» perdieron dinero por ser estérilmente activos. Y esto se debe en gran medida a que la inmensa mayoría de la gente desconoce que:

– No hay que seguir el consejo de los catastrofistas («ahora todo está en máximos, va a llegar el fin del mundo»). Es mejor acudir tranquilamente al largo plazo. La Historia contradice a los catastrofistas. La siguiente imagen es muestra de ello…

– Es imposible predecir lo que van a hacer los mercados en el corto y en el medio plazo. Y sin embargo la renta variable es el activo más seguro a largo plazo, sobre todo si tienes buena asset allocation en Global Equity y lo haces con fondos indexados de bajísimo coste. La siguiente tabla de un estudio de J.P. Morgan demuestra claramente que cuanto mayor es el plazo, más estable y segura es la renta variable.

– El 99% de los inversores no tienen éxito en los dos anteriores puntos y se proporcionan pérdidas a sí mismos (behaviour gap) por no ir acompañados de un asesor que, de media, te puede costar menos de 50€/año en el largo plazo. El behaviour gap es brutal y no saben evitarlo por sí solos. Hay un modo de evitar esto: imaginar el viaje con cifras reales, tal y como explicamos aquí.

Entonces, ¿qué consejos he de seguir para elegir un fondo de inversión?

¿Es fácil elegir un buen fondo de inversión? ¿De qué tipo de gestión: gestión activa o gestión pasiva-indexada? ¿Por qué es mejor indexarse? ¿Por qué es estúpido ir cambiando cada año de fondo en fondo «en busca del mejor fondo del año pasado»? He aquí tres puntos vitales para elegir un fondo:

1. No busques batir al índice: muy pocos profesionales lo logran. Es mejor estar con el índice global de modo indexado. John Bogle lo resumió así: «Teniendo en cuenta los elevados costes de los fondos de inversión de renta variable, es una certeza matemática que, tras toda una vida dedicada a la inversión, sólo un puñado de inversores podrá superar al mercado por un margen considerable». Por este motivo, es mucho más eficaz indexarse globalmente: te aseguras estar con la media del mercado global en términos de rentabilidad y, además, lo haces pagando aproximadamente un 75% menos en comisiones.

2. No busques el mejor fondo del año pasado. Perseguir el fondo estrella del año anterior es tan absurdo como comprarse el Gordo de la Lotería del año pasado basándose en el criterio de que “fue el número que ganó el año pasado”. Un estudio de Vanguard (“Quantifying the impact of chasing fund performance”) demostró que ir cambiando cada año al mejor fondo del año pasado no sirvió para nada en ningún caso ni en ninguna categoría ni en ninguna circunstancia. Es mejor comprar y mantener un fondo (indexado, mejor): esta disciplina ganó en todos los casos a la anterior.

3. No pienses en el corto plazo: es un gran riesgo. Tanto tratar de predecir qué van a hacer los mercados como estar rotando con frecuencia la cartera son dos estrategias muy difundidas a corto plazo, pero tremendamente ineficaces, pues generan pérdidas y comisiones extra. De nuevo, Bogle: «La idea de que sonará una campana indicando el momento oportuno en que los inversores deberían entrar o salir del mercado de valores carece de toda credibilidad. Llevo casi cincuenta años en el sector y no conozco a nadie que haya aplicado esa estrategia de forma satisfactoria y constante. Ni siquiera conozco a alguien que conozca a alguien que lo haya hecho de forma satisfactoria y constante. La rápida rotación de carteras habla de una falta de entendimiento del aspecto económico de las inversiones y de una obsesión con el proceso de inversión».

Renuncia a tu supuesta capacidad para predecir el futuro de los mercados financieros

¿Crees realmente que un ser humano es capaz de adivinar el futuro?

Cuando haces esta pregunta directamente a alguien, cualquiera responde que no… que quién va a ser capaz de adivinar el futuro. Pero cuando se trata de invertir el dinero, de pronto, casi todo el mundo se transforma y se atribuye a sí mismo especiales poderes al respecto. Es algo absurdo.

Este nivel de absurdo se acentúa además en ciertas ocasiones a lo largo del año, que no sé por qué se tornan más propicias para que aumente la tentación de caer en este sesgo de creernos capaces de profetizar: cuando se acerca el fin de año y el comienzo del nuevo aparecen los consejos de inversión basados en predicciones sacerdotales y esfuerzos estériles por adivinar el futuro. Puro ruido. También cuando se viven momentos de incertidumbre…

Pero tanto la historia como los datos demuestran que el esfuerzo de tratar de adivinar cuándo invertir y cuándo no hacerlo es vano e inútil. Aún más: te hará perder más dinero todavía.

Por supuesto, hay muchos modos de enunciar esta pregunta acerca de las predicciones sobre la bolsa (todas ellas estériles y malas consejeras). Por ejemplo:

¿Es bueno ahora entrar/salir en bolsa?

¿Qué crees que sucederá el próximo año?

¿Se espera una corrección o seguirá subiendo?

¿Hasta cuándo crees que seguirá subiendo/bajando?

¿No crees que ahora la bolsa está en máximos?

Pues bien, ¿queréis saber cómo responden a estas preguntas dos de los mejores inversores de todos los tiempos? Responden así:

«Nunca he tenido la más mínima idea de lo que la bolsa va a hacer en los próximos 6 meses o el próximo año o los próximos 2 años», Warren Buffett.

«Mucho más dinero han perdido los inversores preparándose para las correcciones, o intentando anticipar las correcciones, que por las correcciones mismas», Peter Lynch.

Pat Dorsey se muestra aún más contundente si cabe: «Intentar encontrar el momento óptimo del mercado es una estupidez. Existen sobradas evidencias de que no se pueden programar las entradas y salidas del mercado».

Insisto: uno de los errores a evitar a la hora de invertir es el de no caer en la tentación de tratar de adivinar cuándo invertir y cuándo no, cuándo vendrá la siguiente crisis y cuándo no. Es energía gastada inútilmente. Veamos un ejemplo real…

En un estudio analizando el S&P 500 desde enero de 1994 a diciembre de 2014 (7300 días) se ve claramente que:

a) Los inversores que se mantuvieron quietos sin mover un dedo, estado invertidos el 100% de ese periodo, obtuvieron un 9,85% de rentabilidad anualizada.

b) Los inversores que por hacer market timing se perdiera solamente 10 de los mejores días obtuvo un 6,10% de rentabilidad. ¡Un 38% menos que el que se estuvo quieto! ¡Sólo por perderse 10 días!

Para quien no lo sepa, hacer market timing de modo chusco es precisamente eso: invertir dependiendo del pálpito que nos dé acerca de lo que va a hacer la bolsa… desinvertir por los mismos motivos; todo ello tratando de lograr predecir los sucesos o de anticiparse a los mismos o de dejarse llevar por las noticias… El estudio analizando el comportamiento de los inversores en el S&P 500 no deja lugar a dudas: pasase lo que pasase en esos 7300 días entre enero del 1994 y diciembre de 2014 lo mejor (como siempre) es haberse estado quieto. Y anda que no pasaron cosas, entre ellas el estallido de la crisis de las punto com y el momento de crisis global de 2007-2008. Además hay que considerar que en esos años se contiene un quindenio tremendamente duro de vivir en bolsa: el que va de 1999 a 2014. Y sin embargo para el inversor paciente la recompensa es evidente a pesar de esos años tan “desastrosos”.

Simplemente es mejor atenerse a todo lo mencionado anteriormente a lo largo del artículo: mantén el rumbo, y no hagas nada: reducirás el riesgo, las comisiones pagadas y las pérdidas producidas por el market timing, el behaviour gap y por tantos y tantos factores que no sirven para nada más que para hacernos perder el foco. Obviamente “no hacer nada” no es tan fácil como parece: exige decidir aislarse del ruido cada día que pasa y, por supuesto, aprovechar siempre que se pueda las caídas, aumentando la inversión para comprar más barato; en otras palabras: meter más dinero de modo extra cuando la bolsa caiga.

Vosotros los de Fintup, ¿qué decís o qué hacéis con todo esto?

¿Cuál es nuestra opinión en Fintup acerca de todo esto? Que pese a saberse la teoría que acabamos de exponer a lo largo del artículo, nuestra experiencia profesional tras hablar con miles de personas a lo largo de los años nos dice que luego la inmensa mayoría de los que van solos y sin el acompañamiento de un asesoramiento y un apoyo… terminan estrellándose. Lo mejor es contar con el apoyo de una buena selección de fondos de bajo coste (así lo hacemos) y el asesoramiento inicial que todo el mundo necesita, además del seguimiento en esos momentos de pánico que con toda seguridad vendrán y que hay que saber aguantar.

“Las grandes fortunas no se hacen comprando o vendiendo, sino esperando”

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